lunes, 31 de marzo de 2014

Todos somos Pepe

Pepe, acusado de insultos y amenazas por una oficina de Bankia de Santa Pola, a su salida del juicio. 

Amenazas, coacciones y daños. La dirección de una sucursal de Bankia de Santa Pola (Alicante) ha visto estos tres delitos en el escrache pacífico que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de la localidad realizó durante el mes de agosto de 2013 contra el banco rescatado por todos. La denuncia, interpuesta por la subdirectora de la oficina, acusa directamente a Pepe, un miembro más de la plataforma, de proferirle a ella y a sus empleadas insultos personales tales como “chorizas” y “ladronas”, cosa que el demandado niega alegando que sus proclamas se dirigían a la entidad en general y no a las trabajadoras.
El juicio de faltas por estos hechos se ha celebrado este lunes 31 de marzo en la Ciudad de la Justicia de Elche, y al mismo han acudido varias decenas de miembros de la PAH y simpatizantes a prestar su apoyo al acusado. La subdirectora de la sucursal ha declarado que entre el 9 y el 26 de agosto de 2013, el demandado, junto a la PAH de Santa Pola, protagonizó una serie de protestas en la entidad consistentes en la pegada de pegatinas, sentadas y manifestaciones, lo que recientemente se ha empezado a conocer como escrache, extremo que no ha negado el acusado.
Cronológicamente, las acciones denunciadas comienzan el 9 de agosto con una campaña de protestas de la PAH contra la entidad por los casos de desahucio hipotecario que mantenían activos en aquel momento. Los escraches siempre son pacíficos y consisten en la cartelería adhesiva y las proclamas, pero según la denunciante tal campaña de protestas incluyó insultos y vejaciones  personales –según la acusación “en femenino contra ellas y no en masculino genérico contra la entidad”– proferidos por el acusado y la plataforma.
Como pruebas de cargo, la acusación ha incluido una foto visualizada en el móvil de la demandante, que el secretario de sala ha expuesto a la juez y los letrados, en la que podía verse al acusado poniendo una pegatina en la oficina bancaria. La imagen la había subido la misma plataforma a su página de Facebook. Una testigo de la acusación también ha asegurado que los afectados por la hipoteca les habían filmado “con ánimo de burla” y colgado las imágenes en Youtube, prueba mentada pero no aportada al procedimiento.
Entre los hechos recogidos por la acusación, la subdirectora de la sucursal ha asegurado que recibían llamadas “amenazadoras” diariamente en las que les decían “os vais a enterar” para que retiraran la denuncia, y al respecto ha incidido en que dos de esas llamadas eran directamente del acusado y realizadas posteriormente a la interposición de la demanda a principios de septiembre.
Por su parte, el imputado y el testigo de la defensa, ambos miembros activos de la PAH de Santa Pola, han negado categóricamente haber insultado, amenazado o coaccionado a las empleadas, subrayando que sus protestas van contra la entidad bancaria, no contra los trabajadores de la misma. Esta ha sido la tónica general del juicio, la demandante acusando de amenazas e insultos personales y el demandado argumentando que sus gritos eran contra el banco y no contra ellas.


 

Multa de 0,001 céntimos
Finalmente, la Fiscalía ha pedido que se condene al acusado a una multa de tres euros diarios durante un mes por los delitos de coacciones, amenazas y daños en la sucursal (daños que por cierto no se han podido probar; la acusación asegura que un día encontraron silicona en la puerta, atentado imposible de atribuir, mientras que la defensa esgrime un informe de la Guardia Civil que constata la ausencia de desperfectos en la sede).
El Fiscal ha resaltado que “la empatía que se puede sentir por la PAH se pierde ante este tipo de actitudes” de gravedad discutible, sobre todo al observar la petición de condena del abogado del banco, que la ha acabado rebajando a una multa simbólica de 0,001 céntimos diarios durante 20 días debido a “la situación económica” del acusado.
En general, la impresión ha sido la de un juicio de faltas contra un escrache pacífico y normal, en el que la protesta continuada ha acabado por agotar la paciencia de una subdirectora de oficina que ha personalizado las proclamas dando lugar al procedimiento judicial. Así mismo, para la entidad bancaria el procedimiento ha sido una anécdota que ha sorteado con una multa simbólica que les lava la cara y calma los ánimos de la soliviantada plataforma, a quien desde que se interpuso la denuncia ha intentado satisfacer negociando favorablemente las condiciones de varios afectados. Ahora el caso está visto para sentencia y salga lo que salga la PAH seguirá. Este jueves 3 de abril en Redován (Alicante) paralizarán un desahucio. Sí se puede.  

M.A.V