martes, 18 de marzo de 2014

Las Marchas llegan a la provincia de Cuenca y hacen suya la reivindicación local de que no se envenene el suelo

Seguimos en marcha. Entramos en tierras conquenses para reanudar la cobertura de las Marchas de la Dignidad. Las llevamos siguiendo intermitentemente (hasta hoy, que las acompañamos hasta Madrid) desde su salida de Alicante por el municipio limítrofe de Caudete (Albacete), donde se produjeron dos hechos reseñables: el afable saludo del alcalde en la puerta del Ayuntamiento y la unión de las columnas de Alicante y Murcia. Del mismo modo, hoy las reencontramos en Zafra de Záncara, localidad que ha acogido la confluencia de las marchas de Valencia/Castellón y Alicante/Murcia y ha dado lugar a la Columna del Mediterráneo. A partir de aquí abandono la primera persona para hablar de ellos, los que marchan dignos.




En Zafra de Záncara la protesta peregrina ha recibido la cálida acogida de varios activistas de la Plataforma contra el cementerio nuclear de Cuenca, colectivo que ha visto en las Marchas una excelente oportunidad para amplificar su voz y expresar el rechazo social a la instalación de un cementerio de residuos nucleares de alta intensidad en Villar de Cañas, proyecto aprobado por el Consejo de Ministros del 30 de Diciembre de 2011 (más info en su blog). En el mismo sentido, tres integrantes de la Plataforma de Campo de Montiel y Castilla la Mancha contra la Fractura Hidráulica (su blog), más conocida como fracking, han ondeado una pancarta para reclamar la paralización de un proyecto de seis años aprobado en septiembre de 2012 que pretende horadar la tierra y verter productos químicos para obtener gas de esquisto y enriquecer a los de siempre. 
Densanso tras reponer fuerzas en el Asador Marchena, a las afueras del municipio conquense Zafra de Záncara. (Foto: Áxel Álvarez)
Llama la atención el poder fagocitador de las Marchas de la Dignidad, que por donde pasan se nutren de las reivindicaciones sociales de distintos colectivos, generando un gran clamor de clamores. En el caso de Cuenca, la exigencia, nada descabellada, es que no se envenene la tierra para enriquecer a los consejos de administración que gobiernan este país a la sombra de la casta política. Tras el paso de las Marchas ese mensaje se ha sumado al manifiesto general de las Marchas, que denuncia la usura sistematizada y la primacía de intereses privados espurios sobre el bienestar de las personas.

Tras estos encuentros y adiciones, la columna del Mediterráneo ha superado en bus los 40 kilómetros que separan Zafra de Záncara de Tarancón, localidad que acogerá a los activistas trashumantes esta noche en el pabellón municipal. Al llegar ha habido un pequeño desencuentro con la Guardia Civil, que en un principio les ha negado la posibilidad de adentrarse en el pueblo cortando las vías principales, algo que al final han conseguido parcialmente. Al entrar en el pueblo se han desplazado al pabellón de ferias y muestras de Tarancón, donde se ha leído el manifiesto y se ha marchado por las calles adyacentes sin la avenencia de las autoridades.

Las columnas de Alicante, Murcia, Valencia y Castellón ya se han unido en la marcha hacia Madrid. (Foto: Áxel Álvarez)
Para concluir, cabe destacar el comentario de Paco Alarcón, de la PAH de Guardamar, responsable del vehículo de apoyo de la Marcha que se ha convertido en el receptor de los "abrazos solidarios", como él mismo llama al apoyo social en forma de víveres y aclamaciones de los vecinos de los pueblos por los que pasan. En el caso de Zafra de Záncara, Paco ha explicado que dos "maravillosas" mujeres se han acercado a una carnicería y han comprado carne y demás vituallas que han donado a los caminantes. Paco ya resaltó las donaciones que le hicieron en su pueblo y que sigue recogiendo en la furgoneta que marcha tras la Marcha para que nadie se quede sin comer, beber o descansar.